domingo, 2 de septiembre de 2012






Un vecino de Cogolludo se hace rico vendiendo extensiones de vello púbico.

Sandalio Ribera tuvo la brillante idea que le convirtió en el emprendedor de moda mirando a su señora las partes mientras tomaba una ducha.  Su cuñado Edelmiro le confesó que a su mujer le pasaba lo mismo, y así a todas las del pueblo que pasaban de los 50. Pensando en la calvicie púbica de las famosas maduritas mientras sujetaba el escobón de barrer el corral, dio con la solución en una fracción de segundo. Sandalio, semianalfabeto y a las puertas de la jubilación, asistió atónito al brainstorming que se desencadenó en su poco usado cerebro. “se mocurrían cosas sin parar, como una ducha oiga”. Confesó Sandalio. “Veía la imagen de Huecco y sus rastas, el pelo planchao de la Lomana, el caracolillo de la Niña los Peines, too a la vez. Macordé de mi sobrina la Puri ques peluquera y la conté too. Me dijo que podía hacer extensiones a gogó paesos menesteres”. Y tras vender la burra y otros apaños principió su sustancioso negocio, luciendo a partir de entonces las vecinas de Cogolludo una espléndida melena…más abajo de su cabeza.


Tras 50 años de matrimonio comprueba que su marido es de escayola.
Ifigenia Castrillo no podía dar crédito al doctor cuando éste le confesó que Eusebio Paredes, con quien había contraído matrimonio 50 años atrás no era de carne y hueso, sino de escayola.”Pero ¡Cómo es posible, si nos casamos de penalti!”. El doctor, Federico Maderuelo le sugirió que algún otro tomaría su lugar en la noche de autos. “Pues, ahora que lo dice…”. Ifigenia es corta de vista y de otras cosas, pero llegar a esos extremos…”Está desolada”, confiesa una vecina de Almuradiel, lugar de los hechos. “Todos lo sabíamos, pero al verla tan ilusionada con su flamante marido”. “Pero...”, preguntó la corresponsal, “¿Y el cura que ofició la boda, no se dio cuenta de que el marido era un muñeco de esos que venden en los chinos?”. La vecina solo le dijo: “¿Y quién cree que se ha beneficiado a la Ifigenia todo este tiempo?. Y como obra de misericordia, dice el nota”. Denunciado por abusos, el párroco Don Agustín Comodón fue destituido de su función, pero Ifigenia exigió su presencia en el tálamo nupcial y en las bodas de oro de próxima celebración. “Y hasta que la muerte nos separe, no faltaba más”. El muñeco de escayola preside ahora el salón de plenos del ayuntamiento. “Gasta menos que el alcalde y no se queja”.

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